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20 agosto 2020

Estrés y ansiedad ¿De dónde vienen y cómo combatirlos?

Tanto en el ámbito profesional como en el personal, es patente que el estrés y con este, la ansiedad, se han convertido en los tiempos modernos en una lacra endémica con el que las personas que viven en la sociedad moderna tienen que lidiar.

Demasiados estímulos, tareas, asuntos urgentes y responsabilidades crean estrés y, mal manejadas y mantenidas durante el tiempo, a largo plazo pueden convertirse en algo crónico y afectar negativamente a nuestra salud.

Los expertos en el tema coinciden en que, en este asunto, es mejor prevenir que curar. Sea como sea tener estrés en momentos puntuales puede ser algo relativamente normal y asumible, pero si te sucede todo el tiempo se convierte en un signo de que algo funciona mal, un problema que debemos combatir.

 

El estrés es…

Pero empecemos por el principio: ¿qué es el estrés?

El estrés es un estado de cansancio mental provocado por una exigencia superior a la normal. Es la reacción de la persona ante un desafío o demanda excesiva, y que crea un sentimiento de tensión.

En momentos puntuales, el estrés puede ser algo bueno, ya que te permite responder eficazmente a un desafío o demanda inusual (por ejemplo, evitar un peligro, practicar ciertos deportes que requieran reflejos, o realizar una tarea urgente). Este  tipo de estrés se llama estrés puntual y es algo positivo que todas las personas han experimentado en algún momento de sus vidas, y que les ayuda a afrontar con éxito las situaciones importantes de sus vidas.

En contraste con lo anterior, una situación muy diferente ocurre cuando este estrés se repite prolongadamente en el tiempo (por ejemplo, debido a problemas personales o económicos, demasiada tensión, responsabilidad o carga de trabajo, tareas imposibles de llevar a cabo, etc.). En este caso, el estrés puntual se convierte en estrés crónico y puede acabar perjudicando tu salud, pudiendo causar cambios involuntarios en la conducta, cansancio, problemas de concentración, ansiedad, depresión, insomnio, cambios de peso, entre otros problemas de salud física y mental.

Muy relacionado con lo anterior está la ansiedad, que es un sentimiento de temor, miedo o inquietud. Esta puede estar producida por el estrés. Al igual que con el estrés, cuando la ansiedad se produce en un momento puntual (el ejemplo más común es el de antes de realizar un examen importante) puede ser positiva al darnos fuerza para ayudarnos a superar exitosamente los desafíos que tengamos en un momento dado.

Pero al igual que con el estrés, demasiada ansiedad puede llegar a hacerse crónica, dando lugar a los trastornos de ansiedad, donde esta ya no tiene una causa puntual y se mantiene en el tiempo. El más común es el trastorno de ansiedad generalizada, en el cual las personas que lo sufren se preocupan excesivamente y de forma continua en el tiempo por problemas comunes, sin poder hacer nada para controlar estos sentimientos. Otro casos son los de los ataques de pánico o las fobias.

No es fácil pronosticar cuando una persona va a sufrir estas situaciones, y muchas veces ocurren sin que la persona sea consciente de ello. El sufrir estos trastornos o no depende mucho de la personalidad de cada uno y de las situaciones a las que esté sometida. En estos casos, se debe acudir a un profesional para que diagnostique estos trastornos y nos ayude a buscar soluciones.

 

Consejos para combatir el estrés y la ansiedad

Haciendo un repaso por la bibliografía, estos son algunos consejos que dan los expertos del tema para evitar (o reducir) el estrés y la ansiedad:

Identificar las causas del estrés: Parece obvio, pero tener un conocimiento de las causas de los problemas es el primer paso para combatirlos. Para ello, quizá te puedan ayudar algunos de estos artículos y metodologías: Herramientas de evaluación.

En un mundo ideal, donde pudiéramos encontrar las causas de todos los problemas y atajarlas de raiz, desde luego que se solucionaría gran parte de todo esto. A nuestro pesar, a veces las causas no son tan obvias, o no se pueden solucionar fácilmente, o bien son un cúmulo de circunstancias que, junto con nuestra forma de ser, crean un problema difícil de resolver. En otro artículo que escribí en el pasado, comparto algunas ideas sobre esto: 5 consejos para ser más feliz cambiando tu forma de pensar (y no tu vida).

– Evitar el sedentarismo: Los expertos señalan que el sedentarismo puede agravar el estrés y propiciar los trastornos de ansiedad. Estar demasiado tiempo sentado, frente al ordenador o televisión nos influye negativamente, y está relacionado con la aparición de problemas de sueño y de salud.

– Hacer ejercicio: En linea con el punto anterior, el ejercicio moderado, así como los paseos, excursiones por la naturaleza, etc, disminuyen los niveles de estrés.

– Realizar técnicas de relajación: En este punto cabe hablar de ciertas técnicas que se han puesto muy de moda últimamente, y que van de la mano con intentar conseguir una actitud abierta y positiva en nuestra vida, algo que para algunas personas es más sencillo que para otras. Las más conocidas de ellas son por ejemplo la meditación, la respiración profunda, el yoga, taichí o mindfulness, o hidroterapia, entre otras.

– Tener una alimentación sana: Otro punto en el que siempre coinciden los expertos es en la alimentación. Una alimentación sana mejora nuestra salud física y psicológica, por lo que es otro punto a tener en cuenta.

– Descanso y vida social: Es importante reservar tiempo para el descanso donde poder desconectar por unas horas de nuestras preocupaciones. También es clave la socialización y la vida social, y dedicar tiempo a nuestras relaciones personales, con nuestra pareja, familia y amigos.

– Planificar y organizar tu vida: Por último, un punto que quizá debería haber ido en primer lugar. Tener la mente clara sobre qué queremos hacer con nuestra vida y cuáles son nuestros objetivos y metas a largo plazo es esencial para poder afrontar los problemas y las tareas del día a día sin perdernos con cosas que, a fin de cuentas, quizá no son tan importantes si las vemos a largo plazo.

 

Algunas aplicaciones para smartphones que te pueden ser de ayuda

Existen aplicaciones gratuitas para tu teléfono móvil (Android, etc) que pueden ayudarte a la hora de identificar, hacer un seguimiento y combatir el estrés y otros problemas similares.

Sin intención de hacer publicidad, te mostramos un par de ellas a continuación:

Por ejemplo, tenemos Youper, que incluye tests para detectar y monitorizar tu salud a lo largo del tiempo con cuestionarios específicos sobre síntomas relacionados con el trastorno de ansiedad generalizada, la depresión, estrés postraumatico, o ansiedad social, entre otros. También te permite conocer tu personalidad, hacer un seguimiento de tu estado de animo diario, identificar las actividades que te afectan positiva o negativamente, hacer mindfulness y meditación para relajarte, darte consejos, etc.



Otras aplicaciones más sencillas pero que también pueden ayudarte a organizar tus ideas y a identificar qué actividades afectan a tu estado de ánimo son los diarios y los monitores de animo, como por ejemplo Dailyo, donde puedes registrar tu estado de ánimo de cada día junto con las actividades que realizas, y posteriormente ver las estadísticas por meses o años. ¡Muy util para identificar tus momentos buenos y malos!



Existen muchas otras aplicaciones similares que ofrecen utilidades parecidas, así que te animamos a buscar y probar la que más se adapte a lo que buscas.

Autor: Pedro Hem 

24 diciembre 2017

El historial de ubicaciones de Android: ¿Sabías que puedes ver dónde has estado en cualquier fecha desde Google Maps?

¿Alguna vez te ha pasado que no recuerdas dónde has estado en una fecha concreta?  A todos nos ha ocurrido alguna vez… Queremos recordar ese sitio al que fuimos un día pero que no recordamos su nombre ni su calle, y no sabemos cómo encontrarlo.

Por suerte, hay un truco muy sencillo que muy poca gente conoce para poder ver con todo detalle dónde has estado un día y una hora concreta desde tu ordenador, siempre y cuando tengas un smartphone con Android.


 

El historial de ubicaciones de Android: Cronología de Google Maps

Los móviles Android traen una característica que mucha gente tiene activada sin saberlo, y que puede ser muy útil: La cronología de Google Maps (Timeline o historial de ubicaciones).

Cuando esta función está habilitada y tu móvil está encendido y con la localización activada, se guarda un registro de los lugares que has estado, para que en el futuro los puedas consultar si lo necesitas con todo lujo de detalles.

Ya sea por necesidad, por curiosidad o por nostalgia, ahora puedes ver exactamente qué es lo que hiciste en una fecha concreta. Por ejemplo, en tu cumpleaños de hace 3 años, en ese viaje que hiciste con los amigos a Noruega, o en nochevieja de 2015. Todo está registrado.

A continuación te descubrimos cómo poder acceder a estos datos:

Cómo ver tu cronología de Google Maps

Para ver tu cronología, tienes que tener un teléfono Android correctamente configurado para que registre los datos. En caso contrario, la cronología estará vacía.

En el caso de que cumplas con el punto anterior, los datos de tu ubicación se registrarán siempre que lleves el móvil encendido contigo. Para ver estos datos desde tu ordenador, puedes ir a la web de Google Maps (www.google.es/maps), y acceder desde la barra lateral izquierda al apartado Cronología:




Pasos:

  1. Abre Google Maps.
  2. Inicia sesión con la misma cuenta que usas en tu dispositivo móvil.
  3. En la parte superior izquierda, haz clic en Menú .
  4. Haz clic en Tu cronología .
  5. Elige el día que quieras consultar.

 

En enlace directo para ver el historial de localizaciones (Cronología) es este:

www.google.es/maps/timeline

Para poder verlo, deberás acceder con la misma cuenta de usuario que usas en tu móvil Android.

Una vez dentro, verás la siguiente pantalla con tu cronología:






Tendrás un calendario donde se muestran los registros por días, y un mapa con los lugares marcados en rojo donde has estado.

Si eliges un día concreto, podrás ver con todo detalle en qué lugares has estado (¡incluso con el nombre de los sitios!) y también las horas, y los caminos que has recorrido.

Aquí tienes un ejemplo de timeline:





Verás que puedes incluso modificarlo para que si hay algo mal registrado, pueda borrarse o cambiarse.

Todo esto puede resultar sorprendente: Verás que no solamente puedes saber en qué sitio has estado un día y una hora concretas, sino que también te dice si has ido a pie, corriendo, en transporte público, en coche, etc… con la ruta que has seguido, los lugares donde te has parado y mucha información más.

Cómo configurar tu móvil para habilitar o deshabilitar el registro de localizaciones

La cronología es privada y solo la puedes ver tú. Para verla, necesitas acceder con tu cuenta de usuario de Google (con la misma que tengas configurada en tu smartphone).

Además, la puedes activar o desactivar en la configuración. Si no te gusta que se quede registrado tu  historial de localizaciones, lo puedes inhabilitar y borrar los datos existentes. No obstante, lo cierto es que a veces es muy útil saber dónde has estado un día concreto.




Otras opciones que te da son las de pausar el historial de ubicaciones, administrar tus datos personales, descargar una copia de los datos de la cronología, ver qué sitios has visitado más frecuentemente, ver tus viajes, definir el lugar de tu casa y tu trabajo, etc.

Por último, un consejo: Podrás ver los datos del timeline no siempre están disponibles y no siempre son exactos. Hay días donde el registro es casi perfecto, otros que sólo registra algunos lugares concretos y otros que no registra nada.

Esto va a depender de la cobertura de tu móvil, de si tiene activada la localización o no (GPS y/o localización por redes), si está en modo avión, si estás en el extranjero, si el móvil está en modo «ahorro de energía» (lo cual a veces inhabilita los procesos de segundo plano), si has estado usando Google Maps para buscar alguna ruta (lo cual hará que el registro sea más preciso), etc.

En definitiva, es muy recomendable que algún día visites tu cronología de Google Maps. Verás cómo te trae muy buenos recuerdos a la cabeza, y cómo redescubres lugares que hace años que tenías olvidados.

Autor: Pedro H.

25 septiembre 2017

Hemos adaptado nuestra web al protocolo HTTPS, pero... ¿qué es y qué ventajas tiene?

Desde hace una semanas hemos adaptado nuestra web al protocolo HTTPS.  ¡Por fin!

Esta era una tarea que teníamos pendiente desde hace varios años, ya que en la actualidad la mayoría de páginas web relevantes ya disponen de este protocolo, y además, desde 2015 el propio Google ha estado avisando a los webmasters de que era recomendable usar este protocolo en todas las páginas web. Además, cada vez más navegadores (Firefox, Chrome…) ponen advertencias de que un sitio «no es seguro» cuando este no tiene implementado HTTPS.

Una vez dicho esto, la pregunta que le surgirá a la mayoría de la gente es… ¿Qué es el protocolo HTTPS? ¿Para qué sirve? ¿Cómo me afecta a mi?

¿Qué es el protocolo HTTPS?

El protocolo HTTPS (Protocolo seguro de transferencia de hipertexto) es similar al protocolo HTTP, el cual hemos usado tradicionalmente para ver páginas web desde nuestro navegador.

La diferencia entre HTTP y HTTPS es que, este segundo cifra los datos que se envían entre el servidor web y el usuario, lo que los hace más seguros, evitando que nos puedan espiar terceros no autorizados. Dicho de otra forma, la información que envíes y recibas por esta página web quedará en secreto y, en teoría, nadie podría robarte información por el camino sin tu conocimiento.

Por ello, es importante que páginas web que contengan información delicada (por ejemplo, páginas de banca virtual o páginas de compras online), usen este protocolo.

¿Qué cambios supone para el usuario acceder a una web con HTTPS?

El usuario no va a notar ninguna diferencia a la hora de acceder a la web. Cuando una web tiene implantado el protocolo HTTPS, en la barra de direcciones del navegador web suele aparecer un candado de color verde que le informa de que está en una web segura. No obstante, el usuario no tiene que hacer nada para adaptarse al cambio.

Por parte del webmaster, los cambios son un poco distintos. Normalmente instalar el protocolo HTTPS no suele ser sencillo y se deben reconfigurar algunos aspectos de la página web para que funcione bien. En nuestro caso, en la práctica, esto significa que la dirección de nuestra página ha cambiado de http://… a https://www.pdcahome.com.

Además, en nuestro caso, todos los «likes» y comentarios antiguos de Facebook se han perdido en las páginas (debido a un problema de Facebook que no reconoce las direcciones nuevas porque ahora llevan una «s»). No obstante, los comentarios hechos a través de la propia web siguen apareciendo como siempre. Adicionalmente, todas las entradas que antes comenzaban con «http» ahora se redirigen automáticamente a «https», por lo que todo funciona como antes.

Ver también